La aprobación por parte del Congreso de la Nación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no hizo más que potenciar las intenciones de la Asociación de Prensa de Tucumán de darle mayor relieve a sus propios medios de comunicación.
En los últimos años la política del gremio apuntó a jerarquizar herramientas como Bajando Teclas, el portal de noticias www.primerafuente.com.ar, al tiempo que fomentó la aparición de nuevos productos, Sentir, una revista que apunta a los afiliados a la obra social, y los más recientes, www.asociaciondeprensa.com, destinado a difundir cuestiones político-sindicales y www.prensaobrasocial.com.
La iniciativa del Poder Ejecutivo para terminar con la vieja normativa de la dictadura fue apoyada desde su nacimiento por la APT, que formó parte de la Coalición para una Radiodifusión Democráctica, y estuvo presente en encuentros previos en la Casa Rosada con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como así también en el teatro Argentino de La Plata, cuando se presentó el flamante proyecto de Ley en marzo de 2.009.
Los mecanismos para considerar a la comunicación audiovisual en cualquiera de sus soportes una actividad social de interés público, de carácter esencial para el desarrollo sociocultural de la población, por el que se exterioriza el derecho humano inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones sin ningún tipo de censura, ya estaba en marcha.
El objetivo no es otro que la regulación de los servicios de comunicación audiovisual en todo el ámbito territorial de la Argentina y el desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento de la competencia, con los fines de alcanzar el abaratamiento, la democratización y la universalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
La Ley, actualmente suspendida por una cuestionada decisión de la Justicia Federal de Mendoza, es clara y busca impedir la formación de monopolios y oligopolios. La ley pone límites a la concentración, fijando topes a la cantidad de licencias y por tipo de medio. Un mismo concesionario sólo podrá tener una licencia de servicio de comunicación audiovisual sobre soporte satelital; hasta 10 señales sonoras, de televisión abierta o cable (la ley actual permite que una persona sea dueña de 24) y hasta 24 licencias de radiodifusión por suscripción. A ningún operador se le permitirá que dé servicios a más del 35 por ciento del total de la población del país o de los abonados, en el caso que corresponda. Por otra parte, quien maneje un canal de televisión abierta no podrá ser dueño de una empresa de distribución de TV por cable en la misma localidad, y viceversa. También se impide que las compañías telefónicas brinden servicios de televisión por cable.
El proyecto reserva el 33% de las localizaciones radioeléctricas planificadas, en todas las bandas de radiodifusión sonora y de televisión terrestres, en todas las áreas de cobertura, para las organizaciones sin fines de lucro. Además, los pueblos originarios serán autorizados para la instalación y funcionamiento de radios AM y FM y así como de señales de televisión abierta. Allí la APT vio la posibilidad de alcanzar un viejo anhelo, la radio de Frecuencia Modulada propia y un pequeño canal de televisión por aire. Actualmente, en el 90.1 del dial, Radio Prensa transmite a diario, mientras espera el desenlace de las gestiones que se iniciaron para lograr la aprobación definitiva en el marco de la Ley, que está en manos de la Corte Suprema de Justicia luego de que el máximo tribunal hiciera lugar a una apelación del Poder Ejecutivo para tratar su implementación. En tanto, Canal 4 está en la misma situación, pero al aire y en período de prueba de equipos.
En el futuro, tanto la radio como el canal se transformarán en vehículos para generar nuevas oportunidades para los compañeros que hoy pagan espacios a empresarios privadas ávidos de ganancias rápidas, o bien deben trabajar a porcentajes que no siempre son beneficiosos para los trabajadores. El desafío es encontrar las fórmulas para hacer viable el sueño de dejar de lado a los patrones y convertirnos en generadores de nuestras propias oportunidades, un anhelo que años atrás parecía a imposible y hoy está a un paso de concretarse.