El escenario de Tucumán en relación a la situación de los trabajadores de prensa no se diferencia en nada de lo que sucede al nivel nacional. Hay de todo. Medios fuertes y consolidados con empleados "en blanco" y sueldos al día, y empresas medianas y pequeñas en donde la precarización laboral es el común denominador, aunque en estos últimos años esa situación marcó una línea descendente. Esto se dio no por actos de solidaridad del empresariado, sino por la presencia y reclamo constante de la Asociación de Prensa de Tucumán.
Entre estos dos extremos de empresas de comunicación también hay firmas en donde conviven ambas situaciones laborales. Es decir, formales e informales. Más abajo, mucho más, se encuentra el universo de radios, canales y medios gráficos del interior tucumano en donde cientos de trabajadores de la comunicación sostiene a diario sus propios productos, haciendo de periodistas y productores. En todos estos casos, la APT está presente y en algunos situaciones se revirtió la precariedad. Por esta razón, en forma sostenida, el gremio recibe a diario nuevas afiliaciones de compañeros que encontraron en la sindicalización una herramienta de inclusión gremial y de capacitación.
Hay tres casos, sin embargo, en donde el conflicto, las marchas y contramarchas para defender a los compañeros y la fuente laboral, son una constante. Se trata de los diarios El Siglo, El Tribuno y El Periódico. En los tres casos, aún con historias distintas, el empresariado responsable de su sostenimiento no supo o no pudo convertirlos en medios superavitarios, para su propia tranquilidad y para la de sus empleados, nuestros compañeros, que son nuestra constante preocupación.
Atrasos salariales, pagos parciales de haberes, falta de aportes previsionales y a la obra social de Prensa están a la orden del día, desde no hace poco tiempo. La APT está presente en cada uno de estos conflictos y a cada chantaje empresarial de que si se hacían paros o extremas medidas de fuerza se cerraba la fuente de trabajo, el gremio respondió siempre de igual modo: ni un compañero a la calle, sin ceder a ninguno de los reclamos. Por ello, en los tres casos, se iniciaron acciones legales por la cuestión previsional y de la obra social.
En forma paralela, este año se consiguieron incrementos salariales para los tres medios y se regularizó la situación de la representación de los delegados. Por ello, la asistencia se éstos a las reuniones semanales de la comisión directiva es una constante, por lo que se sabe qué sucede en cada uno de estos medios.
En El Tribuno, la situación es casi extrema. Pensado y proyectado para convertirse en el segundo diario tucumano, hoy apenas sobrevive con los exiguos fondos que gira desde Rosario su actual propietario, Orlando Viñati, dueño del diario El Ciudadano (Santa Fe) y socio de Daniel Vila (del diario La Capital). Alcanza con ver el detalle de la publicidad con la que cuenta para imaginar el estado en el que se encuentra. Pese a ello, ni un solo compañero fue despedido, aunque las iregularidades extremas han golpeado en el ánimo del colectivo de compañeros ante la incetidumbre sobre el futuro de esa empresa. La APT los acompaña y gestiona cada una de las decisiones que se toman en las asambleas.
Estuvimos, estamos y estaremos. APT, presente.